viernes, 14 de julio de 2017

To The Bone

Hoy se estrenó la polémica película To The Bone de Netflix. Después de haber visto 13 Reasons Why y quedar decepcionada y enfadada por todos los motivos que ya dejé claros en su momento, tenía curiosidad por ver esta película, sobre todo cuando trata algo que fue parte de mi vida.

Me gustaría empezar escribiendo por lo que he encontrado negativo. Sí, la serie está centrada en una chica con Anorexia, pero no era necesario enseñarla hasta el extremo, sólo veo que de esta forma se siga alimentando el tópico de que la enfermedad es un cuerpo. En el tratamiento había una chica con sobrepeso, pero no había ni una sola chica con peso normal, y sí, son las que quedan ignoradas: una puede estar fatal psicológicamente pero no tan mal físicamente, y sigue necesitando tratamiento. Aunque bueno, se podría "justificar" algo con que están en un tratamiento interno, al cuál suelen acceder las personas que atentan contra su salud.

Aún así, NUNCA se justificará el peso que perdió Lily Collins para la película, menos habiendo sufrido este problema. Los productores han dicho que le vigiló una nutricionista para perder peso de forma sana; es IMPOSIBLE perder ese peso de forma sana. Sí, fue su decisión y de los cineastas, pero pusieron el trabajo por encima de la salud de la actriz. Seguirán justificando que no fue tanto porque utilizaron trucos cinematográficos, pero cualquier pérdida de peso puede ser un detonante para una persona con pasado de TCA, y Lily Collins podría haber acabado mal.

Esto ya desde mi experiencia personal, vi el tratamiento que enseñaron algo cuestionable. Sí, es ficción, pero tuvo que ser copiado de alguno que conocería algunas de las personas que trabajaron en la película. Yo me curé en un tratamiento que me quitó el control sobre el peso, la comida, el ejercicio y mil cosas más, mientras que lo que se enseña es libertad completa. No soy profesional para juzgar, pero no lo vi adecuado, y menos si lo van a ver chicas que necesiten tratamiento en un futuro y no se encuentren con este ejemplo. Lo que menos me gustó es que el doctor dijo que en ese tratamiento dejen que las personas toquen fondo, lo cuál no me parece que pueda tener ninguna repercusión positiva. Ver que los internos avanzan es lo que da la motivación, no ver que se hunden.

Por todas estas razones, opino que cualquier persona sufriendo de un TCA o en tratamiento NO debería ver esta serie, porque hay demasiadas imágenes explícitas que podrían ser un detonante para conductas negativas.

Pasando por fin a lo positivo. Se nota que la película cuenta con experiencias personales en su producción, porque algunos detalles sólo los podemos notar aquellos que sufrimos en su momento. Como aquella vez que Ellen se sube en un peso y ve que ha bajado, intenta disimular una sonrisa porque no debería sonreír, sabe que esta mal, pero le sigue sentando bien. Ser calculadora de calorías, hacer deporte en cualquier momento libre... Conductas que cualquier persona vería anormales, pero que a una persona con TCA le dan control.

La mención de Tumblr. Muchas redes sociales hacen daño en estos trastornos, pero me alegro que saquen Tumblr a la luz porque es increíble lo que pasa en esa red, nunca he visto sitio con más imágenes que romanticen trastornos mentales. Haced vosotros el experimento, buscad en Tumblr anorexia, depression, thin o similares, a ver cuanto tiempo aguantáis con lo que encontráis.

Me gustó la representación de la lucha constante que tiene Ellen entre ver que sus familiares sufren, saber que hay vida más allá del trastorno, pero no ser capaz de dejarlo. Tiene pequeñas victorias, pequeños momentos de lucidez, pero hasta que no cambia de chip, no es capaz de ponerse en serio. Enseña lo importante que es la voluntad para conseguir superar un tratamiento con éxito.

Y aunque podría mencionar mil aspectos más de la película, por no explayarme sólo voy a mencionar de su familia a su madre, pero no su madre verdadera. Puede parecer pesada y odiosa, pero es el claro ejemplo de madre desesperada por salvar a su hija, teniendo en cuenta que ni siquiera es su verdadera hija. Sí, la caga mucho, pero con sus cagadas demuestra que lo intenta y Ellen le importa, que es lo que más necesitaba ella después de todo.

Y una mención especial a la comedia, no me esperaba humor un tanto negro en este tipo de película pero le da su guinda especial entre tanto momento difícil.

Para concluir, diré que la serie enfoca muy bien la psicología de los TCAs, pero no estoy de acuerdo en el enfoque físico que los cineastas decidieron darle, es muy inadecuada para personas sufriendo un TCA. Pero pienso que para personas desinformadas, puede darles una idea sobre lo que constituye un TCA.

martes, 27 de junio de 2017

Cuerpo y comida post-TCA

Superar un trastorno alimenticio implica obtener una relación saludable con la comida y tu cuerpo. Parece algo muy obvio, pero a veces los límites entre qué es y qué no es una relación saludable pueden ser algo difusos. Y curiosamente, con la personalidad obsesiva que rodea a las personas que los padecen, no es raro que la obsesión se pase a comer cantidades perfectas y no permitirse tener un mal día del cuerpo.

Y aunque al principio eso sea lo normal, eso tiene que ir normalizándose. Me acuerdo que nada más empezar a hacer comidas sola me obsesionaba con comer perfecto: me calculaba los días a la semana que tenía que merendar fruta o dulce, no repetir nunca comida, comer siempre a la misma hora… Hasta que me di cuenta que era incompatible con mi vida diaria y con la de todo el mundo. Y por primera vez en años, dejé de pensar en que estaba comiendo en cada momento y me dejé llevar por lo que mi cuerpo me pedía: algún día comía menos, otros más, merendaba lo que me apeteciese…

Seguramente todo el que lea esto y no haya pasado un TCA pensará que sonaré como una loca analizando como comer. Pero si durante años me convertí en una calculadora de calorías y tenía controlado cada gramo de comida que entrase por mi boca, pensé que sería imposible olvidar cuántas calorías tiene cada cosa o que comer es una necesidad más y no un suplicio. Tuve que, literalmente, aprender a comer. Cuando acabé el tratamiento pensé que tenía una relación saludable con la comida porque había perdido el miedo a comer y pensar que voy a engordar, pero la relación saludable va a mucho más: comer lo que mi cuerpo me pida. (Ojo, siempre que lo que mi cuerpo pida este dentro de la normalidad, que comer por ansiedad NO es normal).

Pero después de todo soy una persona que ha pasado un TCA y estoy siempre en riesgo de que por circunstancias de la vida pueda recaer, por lo que hay hábitos alimentarios que, por lo menos de momento, no puedo empezar. Para ser más concreta, llevar una dieta vegetariana. Es algo que siempre he querido hacer, desde pequeña, pre-TCA, por mis propios valores. Pero cuando hace unos meses consulte a mi psicóloga si podía, la respuesta fue simple: “la experiencia nunca ha sido buena”. Y aunque yo conozca casos de que haya salido bien, el miedo a recaer es mayor. Me han dado la opción de hacerlo en varios años cuando mi situación sea estable, pero implicaría ir a un nutricionista y psicólogo otra vez, y eso no me traería buenos recuerdos.

El tema del cuerpo también es delicado. En el tratamiento pasas de verte siempre gorda a aprender a amar tu cuerpo y apreciarlo tal y como es. Pero, sigo siendo humana, y puedo tener días malos, al igual que el resto de este planeta. Nunca antes podía decirle a nadie que hay algunos días que me puedo ver mal porque sé que eso les implicaría alarmarse más de la cuenta. Pero soy una chica de 19 años, que atraviesa un ciclo hormonal en el que en determinados momentos estoy más hinchada… Y al igual que para nadie esto es cómodo, para mí tampoco. Pero eso no implica que vaya a recaer o me vea gorda.

¿Pero sabéis cómo sé que mi relación con mi cuerpo es normal? Porque si tengo un día que me veo peor, no me limita en el día: no me cambio de ropa, no me miro más al espejo, no me quedó en casa… Hago mi vida normal.

Por lo general, siempre me veo muy bien y la verdad que estoy muy contenta con mi cuerpo. Pero me preocupa en el sentido de que sé que estos 2 últimos años post-tratamiento mi cuerpo ha cambiado a una forma que me gusta: se ha estilizado y también he adelgazado un poco. No ha pasado queriéndolo yo, simplemente mi metabolismo se ha adaptado y ha pasado de forma natural. ¿Habría estado igual de contenta con mi cuerpo si no hubiese cambiado? Es la única cuestión que me queda por el aire.


Simplemente quería recalcar eso, un tratamiento te enseña a comer bien y amar tu cuerpo, pero eres tú quien después lo normalizas en tu vida y eso te llevará el tiempo que te tenga que llevar. Yo pienso que ya hace tiempo que lo he conseguido, y fue tan fácil como irme fuera, que nadie conociese lo que antes había pasado, y adaptarme a lo que hacía el resto. Y creo que lo hago de una forma mucho más normal que mucha gente que no haya padecido TCAs antes. (Lo normalizadas que están las dietas para adelgazar en la sociedad ya es otro tema que implicaría otra entrada).

viernes, 16 de junio de 2017

El tiempo lo dirá

Un año hace de que decidí empezar a escribir este blog, y aunque lo hago menos de lo que querría, el apoyo que he recibido desde su comienzo es increíble. Gente que me se me ha acercado para pedir ayuda porque conoce a chicas que están pasando lo que yo pasé, gente que se me ha acercado personalmente o me ha escrito dándome las gracias por compartir mis vivencias y conocimientos, o simplemente la gente que me comenta y le da me gusta a las entradas cuando las comparto en Facebook. Todas esas personas me ayudáis a que quiera seguir sacando esto adelante, aunque las últimas entradas hayan perdido lectores.

Ya que ha pasado un año desde que lo empecé, quería reflexionar de todo lo que ha pasado en este último año, porque no ha sido poco. Ha sido un año raro, un verdadero camino en el que no sabía que venía por delante, sólo sabía que tenía que seguir caminando. Y puedo decir que estoy orgullosa de las decisiones que tomé para salir en un hoyo en el que caí, aunque a algunas personas algunas les parecieron un poco drásticas. Pero era uno de esos momentos en el que te tienes que centrar en ti mismo y decidir lo que a ti te parece que está bien y que te va a hacer feliz.

Mientras estaba en el hoyo me convertí en una persona "que resta": negativa a más no poder y transmitiéndole mis agobios a quién estuviese conmigo, pensando solo en mí misma, no dándome cuenta de lo que sucedía alrededor mía. Y aunque fuese todo completamente mi culpa, realmente no era mi intención; ir andando con una venda en los ojos hace que te pierdas en la oscuridad, y para quitarmr la venda tenía que alejarme de todo aquello que causó que me la tuviese que poner. Y eso hice.

Quitarse la venda da miedo, porque descubres todo lo que has descuidado y no podías ver mientras la llevabas puesta, pero era necesario para que yo pudiese continuar. Entonces intenté revertir mi negatividad a positividad, lo conseguí, pero el daño estaba hecho en algunos aspectos de mi vida. Me llevé palos muy grandes, pero sorpresa, como no tenía la venda puesta no me tiraron al suelo, me hicieron reflexionar y sacar el lado positivo de las cosas. Es curioso la cantidad de cosas que a simple vista encuentras negativas, pueden esconder un lado positivo.

Pero no me había perdido sólo en mí, sino en mi plan de vida. Había perdido la ilusión por un futuro que me había montado en no la mejor parte de mi vida y sin barajar los pros y contras. Lo único con lo que me motivaba era escribiendo en el blog y pensando que así podía leerme alguien a quien ayudarle. Entonces empezó el pensamiento recurrente de que podía llevar lo que hacía con el blog a mi futuro y cada vez era más atrayante. Después de muchos comederos de cabeza, pros y contras, un análisis muy complejo de mis motivos (vaya, muchas rayadas) llegué a una conclusión y estoy en el camino de empezar a cumplirla.

La vida es tan curiosa, porque decisiones que tomas que parecen lo mejor y seguras, resultan inadecuadas cuando evolucionas con los eventos que vives en la vida. Pero ninguna es un error, todo son decisiones tomadas en circunstancias diferentes, en diferentes "yo"s. La vida es así, llena de sorpresas. Agradables y desagradables. Las agradables son fáciles de aceptar, pero las desagradables se aceptan según nuestra capacidad de adaptarnos y sacar lo positivo de las cosas. Porque después de todo, no queremos personas que resten, sino que sumen.

miércoles, 7 de junio de 2017

Mi gran monstruo,

Tengo entendido que la forma correcta de denominarte es “ansiedad”, pero yo prefiero llamarte con el nombre que te he dado: mi gran monstruo. ¿Por qué monstruo? Porque todas las cosas que se me han jodido en la vida ha sido directa o indirectamente por ti, porque apareces cuando menos lo espero y te quedas sin avisar cuánto tiempo.

Hubo una época en mi vida que me impedías comer: eras una bola situada en mi garganta que no conseguía tragar ni vomitar. Todas esas palabras que quise decir alguna vez pero que se fueron acumulando y acumulando. ¿Cómo iba a comer más si estaba ya llena de palabras que me tragué durante tanto tiempo? ¿Y cómo conseguí que se acumulasen tanto? ¿Por miedo a qué? Aparentemente no podía fallar, mejor era estar callada y no decir nada. No fuese a ser que dijese lo incorrecto y todos lo recordasen para siempre.

Luego me creaste miedo. Miedo a dejarme llevar y no atender mis responsabilidades. Cada vez que intentaba alejarme y disfrutar, me recordabas con dolores en el pecho, mareos y mal estar: “estarías mejor en tu cuarto, haciendo lo que debes hacer”.

Entonces te escuché más de la cuenta y caí bajo tus garras. Me tapaste la vista pero dejaste un pequeño orificio para que viese el único objetivo que querías que cumpliese, y si por casualidad conseguía ver más, hacías que no lo recordara, no le diese importancia, no lo cuidase…

Así hiciste que me desatendiese de todas las cosas importantes y me centrase en una sola cosa, que aunque fuese importante, no lo era todo, pero hiciste que se convirtiese en mi única necesidad. La vida es más que obtener un solo logro, pero tú no me permitiste darle importancia al resto, que realmente son las cosas por las que la vida merece la pena.

Todo siguió así, bajo un estrés constante para conseguir algo de lo que no soy consciente aún que era exactamente, mientras el resto caía poco a poco y yo no me podía dar cuenta que las cosas iban mal porque seguía con una venda en los ojos.

Pero esto no podía seguir eternamente, iba a llegar un momento en el que me diese cuenta que ese monstruo estaba ahí con una intención: hacerme sentir lo suficientemente mal para poder parar y decirme “¿qué estoy haciendo?” Hay veces que en las ocasiones en que sientes que has tocado fondo hay que parar y alejarse de todo lo que ha causado que venga el monstruo y mirar todo desde otra perspectiva, no sumergidos en el torbellino confuso de la ansiedad que impide ver lo que está sucediendo en el exterior de él.

Y aunque parece que ahí viene lo fácil, porque ya has salido del torbellino, resulta que es la parte más difícil. Es más fácil vivir teniendo miedo por algo irracional que volver al mundo real y tener que arreglar todo el estropicio que se ha ido creando alrededor sin darme yo cuenta. Es como cuando se te olvida regar las plantas un tiempo, hay algunas que con trabajo vas a conseguir salvar y otras que no. Pues es igual con las cosas con la vida, o las trabajas, o desaparecerán y no volverán.

Así que, mi gran monstruo, sé quien eres y que quieres de mí. Tranquilo, la próxima vez que aparezcas me daré cuenta antes de que hay algo que me tienes que decir. Pero ahora, ya puedes ir desapareciendo.

jueves, 25 de mayo de 2017

Qué sientes cuando no sientes nada

Hoy voy a escribir sobre un libro que tenía muchas ganas de leer y que me ha hecho sentir muchas cosas, Que sientes cuando no sientes nada, un libro en el que ha participado la Fundación ABB (de la que forma parte las personas que me ayudaron a superar el problema), gracias al autor Victor Panicello y la labor de un grupo de chicas que estaban en el proceso de superar su TCA decidieron crear un libro para prevenir los TCAs, dirigido sobre todo a padres.

El libro relata el verano de una chica, Emma, las relaciones con su grupo de amigos, su familia, y el problema cada vez más grande que empieza a desarrollarse en su vida. Pero no vengo aquí a hablar de la historia del libro, si no como lo he visto yo desde la perspectiva de haberlo vivido.

Me resultó raro empezar el libro por el hecho de que está escrito en el típico formato para adolescentes, pero me acostumbré pronto, tan pronto que devoré el libro en 3 días. La historia empieza retratando a Emma de una forma superficial, pero realmente es como empieza un TCA, aparentemente es sólo una preocupación por el aspecto.

Todas las personas que tienen un TCA lo viven de una forma diferente, pueden tener una distinta personalidad, distinta situación familiar… Pero en la Anorexia, la personalidad y obsesión suelen coincidir entre las diferentes personas que caen en ella, y realmente me llegó a impactar lo mucho que Emma me recordó a mí en su situación. Tanto que recordé muchas cosas del pasado y conecté tanto que tenía que parar en mitad de capítulos porque no paraba de llorar. Los capítulos antes del final del libro son muy duros. A mí, por motivos personales, hay una escena de Emma con un espejo (y no voy a decir más porque sería spoiler) fue la que más me hizo sentir y recordar.


El título del libro no podía ser más acertado. Qué sientes cuando  no sientes nada, porque es exactamente así, cuando sufres un TCA dejas de sentir aparentemente. Pero no dejas de sentir, sino que no lo identificas. Para mí era sentir tantas cosas a la vez, tantas cosas desconocidas y que me daban miedo, que prefería “no sentir nada”, ignorarlas, lo cuál creaba un bucle en el que cada vez había más sentimientos y menos los identificaba. Por eso pienso que este libro me hizo sentir tanto. Porque todo lo que no pude sentir ni identificar cuando estaba metida en mi TCA, lo estaba sintiendo al leerlo.

Una cosa que me encantó del libro fueron las recetas al final de cada capítulo. Sí, recetas, en un libro de prevención de TCAs, muy ingenioso. Pero eran recetas especiales, bajo cada receta venía la descripción de un sentimiento relatado por las chicas del centro ABB de Barcelona, y me parecieron todos acertadísimos: desde la ansiedad, miedo, perfeccionismo, obsesión, rabia… Cuando los relataban podía recordarme sintiendo eso en algún momento. Una de las cosas que más destaco del libro.

El libro se lo recomendaría a todos. A todos porque desgraciadamente todos vamos a entrar en contacto con una persona con TCA, puede que más o menos indirectamente. Pero es un libro que te hace entender, porque es necesario que acaben los “¿por qué simplemente no comes?” “Qué superficial es”. “Busca atención”. “Pero si ya estas delgada”. “Ya has engordado, ¿estás recuperada?” La obsesión con la comida es la punta de un iceberg de inseguridades, miedo, rabia, soledad, tristeza, ansiedad… Todos ocultos bajo la obsesión de querer adelgazar y ser perfecta, y darse cuenta que esa perfección que se busca no existe.

Dejaré esta frase por aquí, que resume la paradoja que viven las personas que padecen un TCA, la razón por la cuál una vez dentro, es tan complicado salir: “Se encontraba con la paradoja de que cada vez avanzaba más rápido, pero su objetivo parecía desplazarse también a más velocidad y cada vez quedaba más lejos… y era más infeliz. Pero ya no podía".



lunes, 8 de mayo de 2017

Otra más que opina sobre 13 Reasons Why

Después de la atención que se le ha dado a 13 Reasons Why no sabía si escribir esta entrada porque seguramente alguien ya habrá expresado mi opinión, pero con la reciente noticia de que va a haber una segunda temporada, me he animado.

AVISO: voy a escribir con Spoilers, así que si no has visto la serie pero planeas verla, no leas esta parte de la entrada. En el final avisaré cuando dejan de haber spoilers.

Voy a unirme para discutir la polémica sobre si esta serie es adecuada o no. Y ya os adelanto que realmente no tengo una respuesta clara al respecto. Sí, el motivo de la serie está claro, alertar a los niños y padres que no sean conscientes del peligro que tiene el bullying y como unas "simples" palabras dichas a una cierta persona pueden acabar con ella. Pero, ¿es adecuada la forma en que han llegado a ello?

Una de las críticas principales es que se romantiza el suicidio. Una chica se suicida, deja 13 cintas para 13 personas que le han llevado a ello, y sorpresa, todos sus atacantes se sienten miserables escuchándolas y les afecta psicológicamente. Si esto lo ve la persona inadecuada, puede interpretarlo como "ah, si me suicido podré vengarme, hacer sentir mal y que se arrepientan todas esas personas que me han hecho daño". 

Los productores respondieron ha este hecho que es por eso que enseñaron un suicidio tan realista y difícil de ver, con las repercusiones que tuvo no solo sobre sus bullys, sino sobre su familia y personas que no le hicieron daño. Lo cuál, estoy completamente de acuerdo que disminuye este factor ya que en el libro sobre el que se basa la serie Hannah se suicidaba con unas pastillas y no se sabía nada de su familia. Pero se sigue captando la idea de "venganza".

Ahora centremos en la escena del suicidio de Hannah en la serie. En la escena Hannah se suicida en una bañera cortándose las venas de forma muy explícita y la madre la encuentra en ese estado un tiempo después. Todos los que hemos visto la escena nos hemos quedado con mal cuerpo y afectados. Si esta escena afecta tanto a gente que no ha tenido relación el suicidio, ¿cómo afecta a los que se lo plantean o lo han intentado en el pasado? 

A padres que son inconscientes del dolor que pasan sus hijos, a compañeros de clase cuyas bromas creen que son inofensivas, esa escena refleja la gravedad de una situación que en muchos casos es real. Por eso esa escena es necesaria. Pero me pongo a favor de la gente que opina que la escena hubiese sido más correcta si se hubiese cortado el momento en que Hannah se corta con la cuchilla. Hubiese sido más adecuado saltar desde la escena que se mira en el espejo a cuando se queda tirada en la bañera desangrándose. Se sigue viendo la realidad, pero no el trauma de verla sucumbir con su vida.

Han habido críticas que esa escena enseña como suicidarte y puede hacer que las personas lo copien. Una persona si va a suicidarse, lo hace, no va a copiar una conducta; pero el sentimiento del suicidio si puede influir. No estoy diciendo que el suicidio sea contagioso, pero sí que nuestro estado depende de los que nos rodean, y las imágenes que nos vengan del entorno. Voy a poner un ejemplo cercano, ¿a cuántos os ha pasado que os han abierto el corazón para desahogarse sobre una situación desagradable y habéis cargado ese día con un sentimiento negativo transmitido? Pero igual que la negatividad se contagia, la positividad también se transmite. Las terapias de grupo funcionan así, cuando varias personas van mejorando con su problema (sea depresión, ansiedad, trastorno alimentario, alcoholismo...) el resto se ve motivado a mejorar. Lo que hay que evitar a toda costa es que varias personas recaigan, porque por una no pasa nada, pero varias pueden influir al resto. 

Claro que esa escena no va a influir a alguien mentalmente sano, pero a alguien sufriendo sí. No le hará suicidarse, pero si es una persona recuperándose de autolesiones, le puede influir para recaer al ver una escena tan explícita de algo que evita.

Y finalmente la segunda temporada. Sí, la veré, pero no estoy de acuerdo que la haya. Le vi posibilidad con el final, pero que curioso que justo los cabos que se quedan abiertos son los que no existían en el libro. En mi opinión quedará que los productores han aprovechado el éxito que ha tenido para continuarla. La gracia era esta: 13 cintas-13 personas-13 episodios. ¿Y ahora qué inventarán?

FIN SPOILERS

Entonces, ¿cuál es mi opinión? Aunque parezca que estoy en contra de la serie, sí la veo adecuada, pero no para todos. Expresa de forma muy realista una realidad taboo, desconocida para muchos. Pero para los que a conocen de primera mano no es la mejor serie que necesitan para buscar la positividad que necesitan. Y nadie puede asegurarse de que no vean la serie, ese es el único problema que veo y que no tiene solución.

Ahora, mi mensaje para todas esas personas con depresión y/o en la situación de Hannah: pedid ayuda. Sé que no veis un futuro, que eso os asusta porque veis a los de vuestro alrededor ilusionados y haciendo planes que vosotros sois incapaces de ver, pensáis que el mundo estaría mejor sin vosotros, que le haríais un favor a vuestras personas cercanas desapareciendo. Pero una vez que estáis abajo sólo queda subir, pero requiere vuestro esfuerzo ya que si no os esforzáis os vais a quedar abajo sin subir. No estáis solos, ese esfuerzo se puede hacer acompañado, pedid ayuda. A amigos; si no tenéis amigos, a familiares; si no queréis involucrar familiares, a un psicólogo; si no tenéis dinero para un psicólogo, hay páginas web de ayuda, teléfono al que podéis llamar para hablar con personas a las que pedir ayuda gratuitamente... Hay muchas opciones, pero no os quedéis callados ni solos. Nunca.

Yo a consecuencia del TCA tuve depresión. Fue muy aguda, y una vez que empecé a recuperarme del TCA la depresión fue desapareciendo a la vez. Pero sentí todo lo que sienten las personas con depresión. Por eso, si alguien quiere hablar conmigo y tener a alguien que le escuche, yo estoy disponible.

jueves, 27 de abril de 2017

Querida chica que se quedó en medio:

Querida chica que se quedó en medio:

Conozco tu historia. Sé que en el pasado tuviste tus problemas con la comida, que estuviste en algún tipo de tratamiento pero lo dejaste cuando ya estabas “sana”. Sí, sana físicamente. Te mantienes en ese peso por el que nadie se podría alarmar pero tanto tú como yo sabemos que no queda natural en ti. Siempre tuviste curvas, ¿dónde han quedado?

Te he visto comer en numerosas ocasiones. Nunca dejas el plato limpio, esparces la comida para que parezca que has comido, pero no tanto. Los carbohidratos los evitas, la ensalada no la aliñas, no sea que te vayas a comer unas calorías de más. “¿Vamos a pedir pizza?” “Pedidme una ensalada, y que la Coca Cola Light no falte”.
Estás en dieta constante. Pero que nadie sospeche, es para la Operación Bikini que empezaste desde diciembre. Y si no para una boda, una comunión, un viaje… Cualquier excusa para hacer dieta vale.

Sé que evitas los espejos en público. No sea que nadie se vaya a fijar que te quedas mirándote más tiempo de lo que lo hace el resto. Que tu momento más vulnerable es cuando antes de entrar en la ducha examinas tu cuerpo. Te has mirado suficiente como para conocer todos los lunares que cubren tu bella piel, pero sólo te conoces los sitios en los que tienes más grasa que hueso.

Me dan ganas de acercarme y decirte: “no te vas a quedar en medio para siempre, algún día los espejos no serán tus enemigos, y la comida será un placer del que disfrutarás como cualquier otro”. Pero no me atrevo, porque no me vas a creer. ¿Cómo podrías olvidar algo que te lleva persiguiendo tanto tiempo? Me encantaría gritarte “yo también lo creí, yo también creí que nunca lo olvidaría. Pero lo conseguí”.

Porque llegará un momento de estrés en tu vida. Romperás con tu pareja, tendrás problemas en tu familia, se morirá alguien cercano a ti, te echarán del trabajo… Pasará algo que romperá toda esa estabilidad tan cuidada que había creado. Todo se vendrá abajo, y tu también.


¿Vale la pena? ¿Vale la pena vivir en la cuerda floja, estando “bien” pero sólo cuando todo va bien? ¿Saber que vives con una bomba que no sabes cuando va a explotar? Es posible librarse de ello. Es posible tener una vida plena. Recibe esa ayuda que no dejaste terminar, y todo irá bien. Confía en mí. Merecerá la pena que una preciosa chica como tú, vea por fin eso, que es preciosa.