jueves, 20 de abril de 2017

Canciones que conectan

La música es tan fascinante. Empezando desde la diversidad de sus géneros, entre los que elegimos los que más afines sean a nosotros. Cuando una canción para alguien puede no ser más que eso, una canción más, para otros puede conectarles con momentos personales de su vida y convertirse en una canción especial. Ya sea por la letra, por el momento, o simplemente por la música que transmite.

Hoy me apetecía escribir una entrada diferente, compartiendo canciones que en diferentes momentos de mi vida me han llegado y que aún escucho hoy y recuerdo.

Jar Of Hearts – Christina Perri

Christina Perri es una artista increíble tanto por la melodía de su voz como por su lírica. Esta canción a simple vista puede parecer una relación tóxica. No sé en qué sentido fue escrita, pero yo la conecto con la adicción.

I know I can't take one more step towards you
'Cause all that's waiting is regret
Don't you know I'm not your ghost anymore

I hear you're asking all around
If I am anywhere to be found
But I have grown too strong
To ever fall back in your arms

¿Adicción? En mi caso lo conectaba con una especie de adicción con mi TCA durante el tratamiento, estaba aprendiendo a no utilizarlo como vía de escape pero había días que parecía inevitable usarlo una vez más.



Kitchen Sink – Twenty One Pilots

Una canción muy particular, pero muy emotiva y de las que más me ha llegado. Básicamente para mí simboliza no juzgar a nadie por como vive una determinada situación, porque no sabes que hay detrás.

Are you searching for purpose?
Then write something, yeah it might be worthless
Then paint something then, it might be wordless
Pointless curses, nonsense verses
You'll see purpose start to surface
No one else is dealing with your demons
Meaning maybe defeating them
Could be the beginning of your meaning, friend.

Pero la parte que más me llega personalmente de la canción son dos simples frases que se repiten como estribillo durante toda la canción: Go away. Leave me alone.
Para que la última frase que cante de toda la canción sea: Don’t leave me alone.
Me recordó a la búsqueda de ayuda indirecta que suele realizar mucha gente (y yo puedo haberla hecho): echar a todos de tu vida indirectamente pensando que te darán tu ayuda pero consiguiendo lo contrario.



Hospital For Souls – Bring Me The Horizon

Mientras toda la canción me parece fascinante, el fragmento inicial, casi inaudible, me parece que habla por si solo.

And then I found out how hard it is to really change.
Even Hell can get comfy once you've settled in.
I just wanted the numb inside me to leave.
No matter how fucked you get, sorrow is there when you come back down.
The funny thing is all I ever wanted I already had.
There's glimpses of heaven in every day.
In the friends I have, the music I make, the love that I feel.
I just had to start again.



I Believe – Christina Perri

Otra canción de Christina Perri, pero esta es más ligada a la superación. Destacaría toda la letra de la canción, porque toda la canción es preciosa. Dejo aquí abajo una versión en directo que es aún mejor que la versión original.

'Cause I have been where you are before
And I have felt the pain of losing who you are
And I have died so many times, but I am still alive



Who You Are – Jessie J


Respecto al resto de canciones, esta puede ser considerada la más “comercial”. Pero eso no implica que sea una buena canción, y con una lírica que durante la adolescencia muchas chicas pudimos conectar. Me quedo con una sola frase: It’s okay not to be okay.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Día Internacional de las Mujeres

Es el día Internacional de la Mujer y quiero aprovechar a hablar de por qué soy feminista ya que no lo he hecho nunca por aquí.

Soy feminista porque no quiero que chicas a una edad que sólo empiezan a desarrollarse por la adolescencia, y aún ni lo hayan aceptado, reciban silbidos y pitidos de coches, como me pasó a mí.

Soy feminista porque aún volver a casa por la noche significa andar rápido y con el móvil en la mano simulando que estoy chateando o hablado por teléfono.

Soy feminista porque no quiero ser el producto de las discotecas o bares.

Soy feminista porque ponerse falda o vestido que revele parte de mis muslos parece dar derecho a que me observen por la calle como si fuese un animal.

Soy feminista porque me han insultado por vestir como a mí me daba la gana.

Soy feminista porque sólo por el hecho de nacer mujer, ya soy sexualizada.

Soy feminista porque si estoy soltera muchos no entienden porque no quiero tener nada con ellos.

Soy feminista porque ni el hecho de declarar que tenga novio para a algunos de intentar algo con la frase de "yo te puedo dar más seguro" (sí, hasta allí llega el egocentrismo).

Soy feminista porque quiero parar de escuchar "cómo vas a encontrar marido si eres tan desordenada/no sabes cocinar.." y demás variantes.

Soy feminista porque aunque yo sí quiera formar una familia, otras mujeres no tienen porque hacerlo y están en todo su derecho de no ser juzgadas.

Soy feminista porque todo hombre declara tranquilamente que le gusta el sexo, pero si lo declaro yo soy inmediatamente juzgada.

Soy feminista porque cuando trabaje ganaré menos que los hombres, y lo tendré más difícil para llegar más alto.

Soy feminista porque si llego alto, será porque me he acostado con el jefe, no porque lo he conseguido yo sola.

Soy feminista porque mi opinión no se valora tanto como la de mi igual masculino.

Soy feminista porque la violencia de género es real y existe.

Soy feminista porque aunque se haya conseguido mucho, queda mucho por hacer. El feminismo no para con el derecho al voto.

Soy feminista porque quiero igualdad. No, no soy hembrista. Informaros.

Soy feminista porque estoy orgullosa de ser mujer.

Podría dar mil razones más sin parar, pero creo que el concepto lo he dejado claro. Si eres indiferente al tema, ya estás en un bando. La lucha continúa.





jueves, 2 de marzo de 2017

TCAs en el amor y el sexo. #EatingDisorderAwarenessWeekDay4

Los trastornos de la conducta alimenticia, como cualquier trastorno psicológico, afecta a todos los aspectos de la vida de una persona, incluyendo las relaciones amorosas y sexuales de esa persona; pero no es un tema tan tratado como las relaciones familiares y de amistad, pero que cabe destacar.

Recordemos que en un trastorno alimenticio, el afectado siente aversión por su cuerpo; a veces incluso evitando mirarse al espejo, tapándolo de la visión del otro y evitando que nadie lo toque. En una relación amorosa, las personas se dan muestras de cariño mediante caricias, y aunque estas solían ser gratamente aceptadas, ahora podrían resultar incómodas. Y en cuanto a las relaciones sexuales más de lo mismo. En la mayoría de casos tener relaciones sexuales implica estar desnudo y una intimidad cuerpo a cuerpo que incluso a personas con baja autoestima les resulta difícil.

Añadamos el factor de la depresión que en múltiples ocasiones acompaña a los trastornos alimentarios. La depresión cursa con un descenso hasta llegar a la pérdida del deseo sexual. Pero al ser el perfil de muchas chicas con este trastorno complacer a todo el mundo, no es raro que una chica tenga relaciones sexuales sin disfrutarlas e incomodándole por complacer a su pareja.

Cuando un trastorno alimenticio se mete en una relación empiezan a haber problemas. Todo depende de como sea la persona, pero puede darse casos de chicas que se sientan un estorbo, que no sean suficientes, que no merezcan la pena quererlas… Pueden incluso intentar cortar con su pareja. O puede su pareja intentar cortar con ella porque no es lo mismo, está más apagada, menos receptiva, no hay la misma confianza…

Yo tuve la “suerte” de no tener pareja en el momento que padecí un TCA. Digo suerte porque en aquel momento era como una chica de 8 años completamente desinteresada en chicos y con ningún deseo sexual. Prácticamente cogí aversión al sexo opuesto. Pero obviamente eso fue un caso para mí, que no se cumple en todo el mundo. Igual que lo anterior, aunque es lo habitual, no siempre sucede.


Ahora entro yo a animar a que, si se os da la situación, u os topáis con alguna, tened paciencia. Un trastorno alimenticio en tratamiento va a ser temporal, y va a traer a la persona que quieres de vuelta, aunque ahora no sea la misma. Darles el tiempo y espacio que necesiten, brindarles apoyo, escuchadles, demostrarles que les queréis pero no le demandéis más de lo que quieran, no les incomodéis… Poco a poco, y en menos tiempo del que parezca, todo volverá a ser lo mismo.

martes, 28 de febrero de 2017

El peligro de las páginas Pro-Ana y Mia #EatingDisordersAwarenessWeekDay2

Durante esta semana, 27 de febrero al 5 de marzo, la ONG estadounidense NEDA (National Eating Disorders Association) anima a la gente a visibilizar los trastornos de la conducta alimentaria mediante #EatingDisordersAwarenessWeek, y aunque empezó siendo nacional cada vez más gente contribuye por sus redes sociales en esta causa. Yo voy a intentar durante esta semana publicar todas las entradas que pueda (lo ideal sería una todos los días pero seguramente me sea imposible) en mi blog sobre diversos temas relacionados con los trastornos alimentarios.

lunes, 27 de febrero de 2017

Desmintiendo mitos sobre TCAs #EatingDisordersAwarenessWeekDay1

Durante esta semana, 27 de febrero al 5 de marzo, la ONG estadounidense NEDA (National Eating Disorders Association) anima a la gente a visibilizar los trastornos de la conducta alimentaria mediante #EatingDisordersAwarenessWeek, y aunque empezó siendo nacional cada vez más gente contribuye por sus redes sociales en esta causa. Yo voy a intentar durante esta semana publicar todas las entradas que pueda (lo ideal sería una todos los días pero seguramente me sea imposible) en mi blog sobre diversos temas relacionados con los trastornos alimentarios.

jueves, 23 de febrero de 2017

Reflexiones (alcoholizadas) sobre amor

En un bar de Malasaña, con unas copas de más, una conversación curiosa sobre el amor salió por una pregunta: ¿cómo supiste que estabas enamorado? Las conclusiones puede que sorprendan a más de uno, pero si has estado enamorado, lo has vivido y lo has sabido.

Las mariposas en el estómago que no te dejan comer, las horas delante del espejo buscando fallos que ocultar pero tampoco demasiado ‘que no note que me he preocupado’, las horas soñando, desconcentrándote, imaginando mil y un situaciones que parecen imposibles, cuando estás con esa persona tratar de decir todo lo que crees que le va a gustar… Por muy bonita que parezca esa fase de una relación, no es amor sino ilusión. Ilusión por que esa persona que has idealizado resulte quien es, que la relación salga bien, que acabe enamorándome de verdad…

El amor no te hace sentir así. El amor te hace fuerte, no te hace temblar como un flan. El amor hace que, aunque esas sensaciones sean menos fuertes, los sentimientos sí crezcan y la lucha sea por mantenerlos a estos y no a las sensaciones. Porque aunque haya días peores que otros, habrá otros días en los que te levantes como si te volvieses a enamorar de esa misma persona un día tras otro. El amor te hace elegir a esa persona, una y otra vez, pase lo que pase.

El amor para mí es confianza, conversaciones profundas sobre todo y nada, reír hasta que me duela el estómago porque has hecho algo estúpido, comportarte de forma infantil sabiendo que no me vas a juzgar, sentir que estoy en una burbuja fuera de toda responsabilidad y preocupación cuando estamos juntos; reír, sonreír, abrazarnos y besarnos durante horas que parecen minutos…

No quiero dejar que los “te quiero” se conviertan en rutina. Hay parejas que se lo dicen a modo de buenos días y buenas noches. No debería ser así. Un “te quiero” a mí sólo me sale en momentos concretos, pudiendo ser en momentos aleatorios o especiales. Para mí es el momento en que te das cuenta que estás enamorado.

Y hace un año, estaba yo tumbada en la cama con él; abrazados, ilusionados y soñando. ¿Qué somos? ¿Supongo que podremos considerarnos novios? Que el 23 sea nuestro día. Y doce 23 pasaron desde entonces. Mil aventuras pasaron. Pero hay días que siguen siendo igual, que estamos en la cama abrazados, ilusionados y soñando; pero ahora nos queremos, nos conocemos y luchamos juntos.

domingo, 29 de enero de 2017

Crisis existencial y cambios

Hace justamente una semana había escrito esta entrada y la tenía planeada para publicarla hoy. Pero nada más empezar a leerla vi que no era lo mismo escribirla una semana atrás que ahora. ¿Cómo puede cambiar algo tanto en tan sólo una semana? Me toca escribir una larga explicación.

Mañana, primer día del segundo cuatrimestre, me voy a desmatricular de cuatro asignaturas de seis que tengo, quedándome con las que se consideran más fáciles, pero también las más clínicas. Tengo una voz diciéndome que nadie se esperaría eso de mí; pero nadie se esperaría eso de nadie sin ningún contexto, y mi contexto es más complejo de lo que voy a poder explicar en una simple entrada de blog, pero quiero intentarlo.

Remontémonos a diciembre, exámenes, y en concreto examen de la asignatura más difícil y amplia del cuatrimestre. Días antes estaba muy nerviosa, pero vaya, como el resto del mundo. Hice el examen, salí medianamente esperanzada de que podía aprobar. Pasaron varias horas, y exploté. Fue algo tan repentino, pero lo sentí repentino en el momento; ese examen fue el último grano de arena que faltaba para que sucediese algo que tenía que pasar tarde o temprano. Pero antes de entrar en mi crisis existencial tardía, hay otro factor que influyó mucho: mi exigencia.

¿Cómo resumo mi exigencia en una simple entrada de blog cuando mi relación con la exigencia existe desde que soy consciente y podría escribir un libro entero? Pf... Mi exigencia es mi gran enemiga. Tener exigencia es positivo ya que te suele permitir llegar a lo más alto, pero cuando esta supera una línea, hay un problema. La exigencia me hizo en el pasado callarme para no decir lo equivocado, no levantar la mano en clase para no preguntar algo que fuese estúpido, no ir de compras sola para comprar algo que fuese juzgado, llevar mis estudios al máximo y no conformarme con ninguna nota que sacase aunque esta fuese buena, odiar mi físico, pensar que nadie nunca iba a quererme por quien yo era y que yo nunca sería realmente yo... Claramente, la mayoría de eso lo superé y la gente que me ha conocido en Madrid me ha conocido como soy y no lo que intenté ser. Cualquier persona que me conoció en aquel entonces, no me conoce.

Pero la exigencia sigue presente en los estudios, y haga lo que haga parece no querer irse. Remontémonos a principio de curso y como misteriosamente empecé a tener ataques de ansiedad, y no estudiando, sino cuando salía o hacia algo divertido. Estos desaparecieron en octubre y no volvieron a aparecer. Pero en diciembre empecé a tener más ansiedad de la cuenta, obviamente por los exámenes. ¿Pero que fue lo de principio de curso? No lo entendí hasta ahora. Mi exigencia me da ansiedad cuando no se siente satisfecha; y si os he dicho que mi exigencia solo esta presente en los estudios, ¿qué me faltaba a principios de curso? Estudiar constantemente. Era época de novatadas, y es muy triste que no pude disfrutarla porque me sentía culpable de no estar estudiando; aunque no fuese consciente de ello. Cuando en octubre todo empezó más en serio la ansiedad desapareció, por el hecho de que no paraba de satisfacer mi exigencia, dejé mi vida atrás por estudiar.

De momento esto suena mucho como algo que le pasa a alguien que estudia Medicina, ¿en qué soy yo diferente? Soy diferente porque no aprovecho los momentos de disfrute, no me permito alejarme de los estudios, aunque pueda desconectar, siempre hay una mínima parte que me hace sentir culpable. Mi ansiedad en exámenes también es patológica, todos tenemos nervios ante exámenes, pero yo cuando estudio a días de exámenes estoy tensa constantemente, tengo taquicardia, no duermo (y no por estudiar sino por insomnio)... Mi salud mental afecta a mi salud física, y realmente he llegado a encontrarme muy mal.

Esta es una de las partes por las que tomo mi decisión, no me veo capaz de soportar un cuatrimestre aún más complicado que el anterior y salir sana de él. He tenido las Navidades de por medio en exámenes para volver a la “normalidad”, esta vez no lo voy a tener y realmente tengo miedo de llegar a tocar fondo. Necesito trabajar una relación sana con mi exigencia y tener más recursos para sobrellevar la ansiedad, porque obviamente no lo he conseguido.

Parece lógico que una forma de luchar contra la exigencia sea tenerla presente, por lo que puede parecer que mi decisión en ese sentido no sea adecuada. Pero lo es. Mi exigencia no me permitiría desmatricularme de asignaturas y perder el control, dejar de tener una rutina fija y levantarme cada día con mil posibilidades de qué hacer ese día y tener que elegir. Mañana voy a pasarlo mal teniendo que decir en alto en administración y hacerlo todo oficial. Pero será la primera patada que le de a la exigencia.

Y ahora esta la otra parte de esta decisión que dejé atrás para explicar mi exigencia, mi crisis existencial que me hizo explotar ese día. Todos han dudado antes de elegir una carrera, sobre todo los que hayan elegido Medicina sabiendo la fama de dura que tiene. Hay gente que no ha dudado pero porque la decisión esta tomada desde un suceso en su vida o desde unos valores que siguen. Pero yo nunca dudé, en concreto con 12 años decidí que quería estudiar Medicina y no volví a planteármelo. Repito, no volví a planteármelo. Nunca vi eso como una locura, hasta este preciso momento. Con 12 años, por algo que parecía que me podía interesar, tomé una decisión de la que dependería mi futuro y la dejé allí.

Cuando hay a gente que le he dicho que me estoy replanteando estudiar Medicina, lo primero que se me dice es: “pero si a ti te gusta”. Sí, me gusta, y siempre nos dicen que estudiemos lo que nos gusta. Pero me he dado cuenta que eso es importante, pero no el factor clave, habría que decir: ¿te gusta y te ves haciéndolo? En estos momentos, cuando pienso en seguir con la carrera pienso en tener que estudiar igual los 5 años que me quedan, estudiar para el MIR, hacer la residencia, trabajar... Me agobio. Siento que me falta algo, que no estoy aprovechando mi vida, que estoy perdiendo cosas que nunca voy a recuperar... La pregunta que me viene es, ¿vale la pena? ¿Vale la pena pasarlo mal por mi ansiedad y exigencia de esa forma? ¿Vale la pena perderme cosas por ser médico?

Si descubro que es lo que me apasiona y va a hacer que mi vida sea plena y yo me sienta bien con ella, entonces sí, el esfuerzo si valdría la pena. Pero ahora no estoy segura, no estoy segura de lo que quiero, y antes de tomar una decisión desde mi parte subjetiva que se ha decepcionado con la carrera por lo mal que me lo está haciendo pasar, quiero pensar de forma objetiva y analizar tanto el quedarme, como cambiarme a otra opción.

Tengo que vivir, vivir para descubrir que me apasiona. Ver si echo de menos la Medicina o ver si mi otra opción me apasionaría también, y además me permitiría vivir el día a día más de lo que estoy haciéndolo, porque siento que me falta vivir y me falta vivir para sentirme bien.

Este medio año en el que voy a tener menos ocupaciones, no quiero que la gente piense que voy a estar encerrada en mi cuarto viendo series. Voy a vivir. Vivir descubriendo cosas que me gusta, haciendo cosas que dejé por estudiar, descubrir Madrid, apuntarme a cursos o voluntariados o cualquier cosa que se me ocurra. Pero no quiero permitirme vivir una rutina. Si hago esto, es porque ahora puedo hacerlo, y poca gente se lo permite, y tengo que aprovecharlo. Es un tiempo conmigo misma. De descubrimiento. Voy a tener miedo, pasarlo mal, pero haga la decisión que haga, no va a ser un tiempo perdido.

Resumiendo, he tomado esta decisión desde poner mi salud antes que los estudios, de, desafiar mi exigencia, de replantearme una decisión sobre mi futuro que tuve que hacer en Bachiller y nunca llegué a hacerlo y de permitirme vivir, lo cual no he hecho en mucho tiempo (la entrada sería muy larga si explicase además porque llevo tiempo sin permitirme vivir, pero creo que podéis imaginarlo).

Mi blog puede que tome otro camino. Obviamente lo voy a recuperar y voy a escribir mucho más regularmente. Pero no voy a escribir solo entradas de superación de mi trastorno alimentario, sino mis vivencias y sentimientos con esta decisión y los cambios que voy a dar. No sé si eso le servirá a alguien más que a mi misma, pero lo haré aún así.